La autoridad de los docentes no es una cosa que tengan porque lo dicen las leyes, las direcciones de los centros o la administración educativa, son los estudiantes y las familias que se la dan.
¿Cómo recuperar la autoridad sin autoritarismo?
La mejor manera de recuperar la autoridad no es quejarse de la sociedad, de los alumnos, de las familias o de la administración, es recibir información sobre cómo hacer funcionar el grupo clase.
Muchas veces ocurre que los alumnos no tienen límites y crean desorden en el aula, normalmente los profesores queremos dejar claras las normas de la clase y para ello redactamos poco menos que un decálogo. Al final, ni los estudiantes ni los docentes nos acordamos de cumplir y hacer cumplir tantas normas.
Lo mejor es reducir a tres las normas de la clase:
Primera: Traer el material (del que hay que dar la lista antes y hacer un seguimiento de que lo traen por ejemplo una vez al mes). Muchos conflictos ocurren por no tener el material, como no pueden hacer el trabajo porque se lo piden o se lo quitan, molestan. Lleva muchísimo menos trabajo al profesor revisar que todos los alumnos traen el material, que tener que resolver los conflictos que se producen por no traerlo.
Segunda: Mantenerse en el sitio que corresponda (no siempre sentado solo, ya que se puede estar de pie o en el suelo; individualmente, por parejas o en equipo, en el patio, en la biblioteca, etcétera). Muchos conflictos entre las personas se producen porque no están en su sitio, si hubieran estado en el lugar que les corresponde, no se hubieran encontrado y no se habría producido el conflicto.
Tercera: Respetar el turno de palabra. El problema de que todos los estudiantes charlen no lo será, por ejemplo, si están trabajando en equipo. Precisamente, que los estudiantes hablen en el aula será lo adecuado mientras trabajen en equipo. Una clase donde todos están callados en la inmensa mayoría de los casos no funciona; los niños no aprenden, a veces, por miedo a las sanciones. Sin embargo, que debatan o compartan opiniones y experiencias de manera intermitente de lo que les ha pasado o sabe cada uno es clave para una educación de calidad en el aula. Así pues, el caos y el desorden se solucionarán en buena medida porque nos habremos anticipado al poner, cumplir y hacer cumplir estas tres normas de clase.
«¿Qué hago para que se callen?»
La respuesta está en la «n» del verbo, que indica pluralidad. O sea, que son varios los que hablan y no saben respetar el turno de palabra. El asunto del respeto al turno de palabra es fácil de explicar. En clase, cuando el profesor habla, los alumnos se callan; cuando habla un alumno, el profesor y el resto de alumnos se callan. Esto se llama respeto al turno de palabra y es una de las normas básicas de educación. Yo les digo a los estudiantes que si alguna vez les presentan a una persona y no respetan el turno de palabra, la persona que les acaba de conocer pensará: «Esta persona tiene mala educación».
Cuando hablan varios estudiantes a la vez, el maestro o la maestra debe recordar la norma más importante de las tres: respetar el turno de palabra. Así, recobrará el orden en clase. También es muy importante que si un alumno habla a la clase, el docente no le interrumpa hasta que haya terminado. A veces, cuesta; pero no queda más remedio que hacerlo para cumplir y hacer cumplir la norma.
La diferencia está en los detalles
El estado del aula
Un centro escolar puede ser antiguo pero tiene que tener el aula en buen estado, los tablones de anuncios con la información bien colocada, el ordenador y si tiene un reloj deben funcionar, los rotuladores o tizas para escribir en la pizarra deben estar disponibles y en buen estado igual que las papeleras o los percheros para colgar los abrigos. Los libros si hay biblioteca en el aula, deben estar bien colocados y las luces, fluorescentes y calefacción han de funcionar. Colocar en el aula los trabajos de los estudiantes mejora su satisfacción por el trabajo realizado y su motivación por hacerlo y aprender. Cuando en una aula todo está en orden, en buen estado y funciona, el profesor mejora su autoridad.
La reunión de padres y madres
La reunión de padres y madres debe estar muy bien preparada, debe haber suficiente documentación para todos, al final de la reunión deben saber y tener la satisfacción de que el profesor acompañará a sus hijos y les ayudará en el aprendizaje, así mejorará su autoridad.
En la reunión de padres hay que hacer pedagogía y comentarles a los asistentes que no deben criticar al profesor a o la escuela, sobre todo delante de los hijos, ya que hacerlo es como tirar piedras a su tejado. Es mejor si tienen alguna duda o sugerencia hablar en privado con la persona implicada, cuando los padres y madres actúan juntos ayuda a que padres y profesores recuperen su autoridad ya que los estudiantes ven coherencia entre la manera de ser y de actuar.
Hacer que el aula funcione
El factor más importante para que un profesor tenga autoridad ante sus estudiantes y los padres es que el aula funcione. Cuando el docente tiene un conflicto en el aula y lo resuelve, mejora su autoridad.
Hay diferentes maneras de que el aula funcione, una de las claves es hacer el trabajo abierto.
Las ventajas del trabajo abierto son que el profesor se descarga de mucho trabajo. Cuando el alumnado dispone de autonomía, el docente tiene mucho menos trabajo y, por lo que respecta a los estudiantes, cada cual lo hará según sus capacidades.
Una vez aplicado este primer factor, el del trabajo abierto, ya se observan resultados: el clima de la clase mejora; aunque, de momento, no aprendan todos, mejoran considerablemente el clima del aula y el comportamiento.
El trabajo abierto: la diversidad como ventaja – Antoni Ballester
¿Qué hacer ante un alumno conflictivo? Tengamos el aula en paz
¿Es posible vacunar al aula contra el bullying? ¿Cómo se gestiona la indisciplina? ¿Funcionan la prohibición o los castigos?
Hay infinidad de situaciones en que el docente debe gestionar, muchas de ellas derivadas de problemas conductuales y disciplinarios del alumnado: violencia verbal y física, insubordinación, pasividad, absentismo, bullying, abandono escolar…
El libro Tengamos el aula en paz contiene doce tips basados en la experiencia diaria y actualizada en el aula, que ya han dado excelentes resultados. También, ejemplos reales de resolución de conflictos.

Libro-digital-gratuito_Tengamos-el-aula-en-paz_-Antoni-Ballester-www.antoniballestercom.pdf
El Método Ballester
El Método Ballester es un método innovador que se basa en la participación del alumnado en el aprendizaje con la descarga del trabajo del docente. El profesorado prioriza las variables clave que hacen que los niños y jóvenes aprendan, como resultado aumenta la motivación del alumnado, ahorra energía al profesorado y mejora el rendimiento académico con el 90-97% de aprobados. Además, se evitan los problemas de disciplina, limita la burocracia, se reducen las sanciones de manera muy notoria y se anticipa al abandono escolar.
Se han realizado múltiples pruebas empíricas que avalan los resultados y se ha aplicado en España, México, Brasil, Canadá, Colombia, Bolivia, Argentina y China con notables resultados.
El método Ballester se usa en todas las materias y niveles educativos a partir de los tres años de edad.
El profesor de primaria y secundaria David Balle nos da su opinión sobre la aplicación del Método Ballester en el aula. El profesor Balle ha tenido en sus clases alumnado con todo tipo de dificultades, de comportamiento, sociales, emocionales, físicas, psíquicas etc. Aplicando el Método Ballester ha tenido notable éxito en diferentes niveles educativos: infantil, primaria, secundaria etc.
Descubre más en:
Comentarios recientes