De 36 alumnos de primaria, 25 acabaron el bachillerato

La clase de 6.º de primaria que, hace cinco años, salió del Colegio Público Buzanada hacia el instituto fue el grupo con el que empezamos a introducir, en el 1.º curso, las pautas del Método Ballester, la «Biblia». Estos chicos, de una manera u otra, siempre fueron el grupo control, muy activo y estimulado significativamente. De este grupo salieron 24 de los 30 alumnos que, al llegar al instituto, conformaron el grupo bilingüe (que selecciona a los mejores). Este instituto recibe alumnado nada menos que de 6 escuelas de educación infantil y primaria. Es un centro que otorga 5 premios anuales de bachillerato. De los 5 premiados, 4 procedían del Colegio Buzanada. Y lo que es más significativo: de los 36 alumnos del Colegio Buzanada que pasaron aquel año al instituto, 25 lograron acabar el bachillerato. Se trata de un porcentaje elevadísimo, por no decir brutal.
Hay que evaluar a la larga, y no solo en el instante concreto.
Edelweiss Monreal. Ex directora del Colegio Buzanada de Tenerife.

Esos buenos resultados son reales. En mi centro, observamos lo mismo pasados los años; sobre todo, mi marido (que también es profesor) y yo, que hemos realizado un seguimiento de nuestro alumnado. El problema del profesorado es que, con demasiada frecuencia, trabajamos para solucionar los problemas del día a día, y no miramos más allá de un curso.
María del Cristo Alonso. Ex coordinadora del programa de Aulas Taller y del Programa de Centros de Atención Preferente (PROCAP) de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.

Las claves del método Ballester

Elevar el rendimiento académico al 95% de aprobados en primaria y al 90-95% en secundaria. Esto se consigue concentrando al profesorado y al alumnado en el aprendizaje y la adquisición de conocimiento.

Reducir y evitar problemas disciplinarios. El alumno está escogiendo continuamente entre trabajar y aprender o distraerse y molestar. Se consigue llevando al alumnado hacia el trabajo y el aprendizaje. Reduce las sanciones de manera muy notoria y se anticipa al acoso escolar.

Reducir radicalmente el absentismo intermitente o esporádico y el absentismo crónico, gracias a un trabajo en el aula activo y creativo. Los alumnos van a disfrutar de ir a la clase y van a pedir a los padres que les lleven a la escuela cada día.

Descargar de trabajo al docente, reducir y facilitar la burocracia y concentrar al profesorado en el aprendizaje del alumnado, poner a los alumnos a trabajar y al profesor a observar y guiar.

Como dijo Claire Fagin: “El conocimiento te traerá la oportunidad de hacer la diferencia”.